Baloncesto

El Madrid toma ventaja con una remontada de campeonato

Parecía que la ruleta diría azulgrana, pero cantó blanco por obra y gracia de Sergio Rodríguez (12 puntos en último cuarto), por su fe ganadora y por cortar el contraataque final de Sada con la ayuda de Llull. Lo ganó el Madrid y lo perdió el Barça: 1-0 decisivo, y lo es tanto porque en la historia de los Clásicos siempre se llevó la eliminatoria quien golpeó primero. Siempre en los 30 años de existencia de los playoffs.El baloncesto es una partida de ajedrez que se juega con peones de carne y hueso, en la que el físico y el talento condicionan casi siempre el desenlace, pero en la que lo mental representa un papel fundamental. Como el deseo y la motivación del Madrid para darle al rival un revolcón importante de salida (21-14). Como la cabeza, la del Barça y la de Xavi Pascual, para capear con templanza el frenesí local y vestirlo de miedo, el de la amenaza de la derrota en casa en el partido más importante de todos los playoffs.La forma en la que el calcetín se revolvió sobre sus costuras en el segundo cuarto fue muy del Madrid, hay que decirlo, y nos recordó a la finalísima de la pasada Euroliga. Los blancos pasaron de anotar con fluidez (triple en escorzo incluido de Llull sobre la bocina), de hacer un trabajo efectivo en defensa, a deambular sobre la pista en cinco minutos en los que encajó un parcial de 2-16 (14-31 en ese segundo cuarto). El descanso a Rudy, erigido en hombre-franquicia, les salió caro esta vez. Carroll y Mirotic parecían de nuevo los de la Final Four y Reyes tampoco podía con Lorbek. Repunta el esloveno, y falta que le hacía al Barça.Y, entonces, cuando el Madrid agarraba de nuevo el brazo azulgrana para retomar el pulso de tú a tú (29-34 tras un mate brutal de Rudy), ocurrió lo impensable: Sada 'Superstar' (parecidos al margen). Y no, no es que dudemos de la calidad del base, ni de su capacidad para ganar un partido. Pero una cosa es valorarle y otra bien distinta hilar cuatro triples sin fallo en un suspiro (15 puntos al descanso). Recuerden que el Panathinaikos, el de Obradovic y el de ahora, optó por dejarle tirar cuando tuviera el balón como baza principal de su estrategia defensiva. El Madrid ni siquiera había llegado a tanto; pero Sada se vengó igual. Siempre recordará el día que fue Spanoulis, pese al desenlace amargo.
El Barça entró muy rápido en el duelo porque al Madrid se lo permitió concediéndole varios dos más uno, faltas de tiro provocadas por la ansiedad. Luego, sí, llegarían Sada y los triples (seis del Barça en el segundo cuarto, ninguno hasta entonces). Viendo que jarreaba, Laso recurrió otra vez a Draper, a un quinteto defensivo, y limitó el tiroteo. Apenas 13 puntos encajados en el tercer parcial, aunque la ventaja no bajaba de ocho (50-58). Si el Real seguía vivo, por muy a remolque que fuera, era gracias a Llull y su empuje constante.
El Barça había mordido a su presa, pero como en Londres hace un mes se le volvió a escapar en unos minutos finales agónicos, porque a nueve del final mandaba por once (50-61). El Madrid es lo que tiene, nunca, nunca se rinde. El Barça achacó a la falta de rotación la remontada en la Euroliga. Con Oleson y Mavrokefalidis en plantilla, ahora no fue ese el motivo. Señalen más bien a Sergio Rodríguez, a su estado de forma sublime y a la determinación de quien pelea por la primera Liga de su carrera. Robos, triples, entradas quebrando cinturas y una defensa, con la ayuda de Llull, para cortar a dos segundos de la bocina la última acción del partido (73-72), un contraataque de Sada tras escapársele el rebote a Mirotic. ¡Falta! clamó el Barça, técnica a Navarro y partido resuelto.

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Real Madrid-Barcelona se enfrentan hoy en las finales de la Liga Endesa de baloncesto


Real Madrid y Barcelona Regal se medirán desde mañana con la motivación extra de deshacer el empate de sus duelos directos en las finales de la Liga Endesa. Desde la campaña 1983-84, cuando se creó la ACB y se implantaron los playoffs, blancos y azulgrana se han cruzado en la ronda definitiva diez veces, con cinco victorias para cada uno. En seis de esas finales se llegó al último partido y sólo en dos hubo un 3-0: 93-94 (Real Madrid) y 00-01 (Barcelona). En el palmarés histórico de títulos dominan los madridistas (30-17), pero en la era ACB los culés están por delante (14-8).
En cuanto a la ventaja de campo en las diez finales, sólo hubo dos casos en que no se impuso. En la campaña 96-97 el Barça­ ganó la Liga en el Palacio y en la 99-00 fue el Madrid quien lo hizo en el Palau. Sasha­ Djordjevic­ jugó en ambas eliminatorias, pero con distintas camisetas, primero la azulgrana y luego la blanca. Y en la segunda, en el bando catalán emergía una estrella: Pau Gasol.
Esta temporada se han disputado ya cinco Clásicos: uno en la Supercopa, con victoria y título madridista (84-95); otro en cuartos de la Copa, ganado por los culés (108-111); dos en Liga, con reparto de triunfos (96-89 para el Barça y 78-65 para el Madrid); y el de la Final Four de la Euroliga, donde se impusieron los de Laso (67-74). Ventaja blanca por 3-2 con 444 puntos a favor y 423 en contra, y superioridad en rebotes (181-176) y en valoración (469-449). El conjunto de Pascual se impone en asistencias (75-71).

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Spurs de San Antonio ganó el primer juego de la final de la NBA

Venció 92-88 a Heat de Miami, actual campeón. El segundo juego se disputará el domingo.
Spurs de San Antonio ha conseguido cuatro títulos, pero no obtiene la corona desde 2007.
Tony Parker aportó 21 puntos y Tim Duncan anotó 20 más para el triunfo de San Antonio en el American Airlines Arena de Miami.
LeBron James fue el máximo anotador de Heat (18), además de ganar 18 rebotes y dar diez asistencias. Dwayne Wade anotó 17 puntos.
El segundo juego de la final se disputará el domingo en el mismo escenario. El campeón de la NBA será el primero en llegar a cuatro victorias en un máximo de siete juegos
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Al Granca se le acaba el tiempo

Ningún semifinalista de la ACB ha remontado nunca un2-0. De hecho es una heroicidad forzar el quinto partido a partir de semejante losa (la historia da menos de un 15% de probabilidades). Esa es la realidad de un Gran Canaria que va camino de dejar un hermoso cadáver pero un cadáver al fin y al cabo. Se le acaba el tiempo, como quizás se le acabó a un Víctor Sada que, con 74-72 y nueve segundos por jugar, limpió un rebote de ataque tras ‘air-ball’ de Navarro y logró el 2+1 definitivo, probablemente fuera de tiempo a juzgar por una repetición poco esclarecedora pero que apuntaba a que la acción era ilegal y a que al Gran Canaria le hubiera quedado un puñado de segundos y un último ataque, dos abajo.La jugada no es clara pero deja claro que el reglamento debería flexibilizar el uso del instant replay al estilo de lo que ya se hace en la NBA. Más allá de eso, al equipo de Pedro Martínez sale del Palau con un ajustado -10 en diferencia de puntos pero con un demoledor 2-0 en contra. No ha parecido en muchos tramos de lo que va de eliminatoria demasiado lejos de un Barcelona que respira aliviado porque no quería por nada del mundo viajar con exceso de presión (y obligación) a esa caldera del CID donde acumula costaladas: siete derrotas en sus últimas nueve visitas. Y donde todo apunta a que sufrirá horrores para clasificarse para su séptima final consecutiva, récord absoluto de la ACB
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El Madrid barre al CAI y se coloca a una victoria de la final
Confiaba el CAI en que con un poco de descanso podría dar réplica al Madrid, salirle contestón. Pero lo que ocurrió es que con un mayor conocimiento del enemigo, ajustando detalles, y con un ambiente en el Palacio acorde a la cita, los blancos aplastaron a los de Abós. A igualdad de intensidad y de deseo, el talento se abrió camino. Para qué hablar ya de la diferencia física y reboteadora. Hasta ahora el Madrid llevaba unos playoffs modélicos, casi sin peros, apenas echábamos en falta algo más de anotación, de contraataques y, si me apuran, de circulación de balón.De todo eso hubo aluvión ante un CAI que se caló hasta los huesos. Jarra de agua helada. Tiritona. Ahora dispone de tres días para entrar en calor, para apelar a su orgullo y alargar una serie que parece agonizar con este 2-0. El Príncipe Felipe, Zaragoza, tienen la palabra; aunque el estacazo a la moral maña es de aúpa. Parecía que el CAI podría pelearle al Madrid algún triunfo, incluso la eliminatoria, ahora es lógico pensar lo contrario.

Los de Laso arrancaron muy concentrados, con Rudy en el quinteto, aún con dolor, pero recuperado del trompazo del jueves en la espalda. Muchos balones a los pívots, dentro-fuera, a la caza del pase extra, de la asistencia. Fue bonito, aunque el duelo reventó definitivamente con la entrada en cancha de Sergio Rodríguez en el minuto 6 (13-9). Baloncesto puro, sin diluir, directo al torrente sanguíneo. De ahí hasta el descanso enarboló la bandera de larevolución chachista y firmó 7 puntos y 7 asistencias. Lo de menos, los números, lo de más sus pases imposibles y ese manejo del balón que te deja con la boca abierta hasta que tu hijo te pregunta que qué te pasa, papá. Nada, envidia cochina es la respuesta, como cualquiera al que le guste este deporte. Hace poco más de un año lo de Sergio eran fogonazos, ahora domina los partidos, los sobrevuela.Pocos días se ha pasado el Madrid tan bien el balón, en cinco contra cinco y a la carrera, con una acción como ejemplo perfecto: pase de campo a campo de Llull para Rudy que, en pleno acelerón y sin mirar, asiste hacía atrás a Mirotic y este culmina sin que hubiera un solo bote. Genial. La estadística a veces es como el algodón y no engaña: 25 asistencias. ¡Pero será por cifras!: 21 canastas de dos con un 56% de acierto; 15 triples (46%), con Carroll enchufadísimo (4 de 5 esta vez y 63% en los playoffs); 39 rebotes; más de un robo por cada pérdida (7 a 6) y 116 de valoración. La diferencia era ya de 27 puntos en el minuto 27 y alcanzó después los 34 (91-57).